Cómo correr como un niño otra vez: redescubre la alegría del movimiento

run like a kid

Cuando pienso en mi infancia, correr era como una brisa—persiguiendo amigos, jugando a las atrapadas, sintiendo el viento en mi cabello. No había planes de entrenamiento sofisticados, ni relojes GPS, ni presión por mantener cierto ritmo. Correr era solo pura alegría y diversión sin preocupaciones.

Pero en algún momento, perdí esa sensación. Correr se volvió todo sobre kilometraje, tiempos y rendimiento. Se sentía más como trabajo que como juego. Pero me di cuenta de que correr no tiene que ver solo con la competencia o las metas—puede volver a ser sobre libertad, movimiento y diversión.

Si alguna vez has sentido que correr es una obligación o has tenido dificultades para disfrutarlo, aquí te cuento cómo he aprendido a correr como un niño otra vez—sin presión, solo puro disfrute.

Redescubriendo la Alegría de Correr

1. Abraza la Diversión

Los niños no corren porque tienen que hacerlo—corren porque quieren. Corren, se detienen, saltan y cambian de dirección, todo sin pensarlo demasiado. Volví a correr por diversión al:

  • Incorporar Juegos – A veces me pongo desafíos divertidos, como correr hasta el próximo árbol o zigzaguear entre los bancos del parque. Correr no tiene que ser algo serio todo el tiempo.
  • Explorar Nuevas Rutas – Correr siempre en el mismo lugar se vuelve aburrido. Hago cambios corriendo por otro vecindario, buscando un sendero escénico o yendo a la playa.

La clave es hacer que correr vuelva a sentirse como una aventura.

2. Olvídate de las Métricas

Una de las principales razones por las que perdí la diversión de correr fue revisar constantemente mi ritmo, distancia y frecuencia cardíaca. Los niños no hacen eso—simplemente corren según lo que sienten.

A veces salgo a correr sin registrar nada. Sin metas de ritmo, sin actualizaciones en Strava—solo yo y el camino abierto.

En lugar de exigirme hasta el agotamiento, reduzco la velocidad y me concentro en cómo me hace sentir correr.

Me di cuenta de que correr no tiene que ser una prueba—puede ser una liberación. Así que intenta incorporar una de tus salidas semanales solo para eso. Corre libre.

3. Varía el Ritmo

Los niños no corren a un ritmo constante—corren, trotan y se detienen cuando quieren. Empecé a incorporar entrenamiento Fartlek, que en sueco significa “juego de velocidad”. Esto significa correr a diferentes velocidades según lo que sienta, en lugar de seguir una estructura rígida.

  • Corro rápido hasta un buzón, luego disminuyo la velocidad.
  • Troteo relajadamente, luego vuelvo a acelerar.

Esto no solo hace que las carreras sean más divertidas, sino que también mejora la resistencia y la velocidad de forma natural.

correr como un niño

Centrarse en el Disfrute Más que en la Intensidad

1. Establece Metas Divertidas

En lugar de obsesionarme con el tiempo o la distancia, establezco metas lúdicas que me motivan sin presión:

  • Correr en un Lugar Nuevo – Un nuevo sendero, un parque diferente o incluso solo una vuelta distinta por mi vecindario mantiene las cosas frescas.
  • Carreras Temáticas – Algunos días, imagino que soy un niño jugando a las atrapadas o que estoy en una escena de persecución de una película. Suena tonto, pero hace que correr sea mucho más divertido.

El objetivo no es alcanzar un número—es disfrutar el movimiento.

2. Escucho a Mi Cuerpo

Los niños corren cuando les apetece y se detienen cuando están agotados. Adopté este enfoque, y cambió por completo mi perspectiva sobre correr.

  • Tomo Descansos Cuando los Necesito – Tomar un descanso no implica fracaso. Si mi cuerpo se siente fatigado, bajo el ritmo o me detengo a caminar.
  • Celebro los Pequeños Logros – En lugar de fijarme solo en batir récords personales, celebro sentirme bien durante una carrera.

Cuando dejé de obligarme a seguir un estilo específico de correr, redescubrí mi amor por ello.

3. Corre con Otros (O No)

De niño, me encantaba correr con mis amigos. A veces, todavía anhelo esa conexión, así que:

  • Me uno a un grupo de corredores casuales donde el enfoque es divertirse, no ganar.
  • Corro con un amigo y conversamos en lugar de preocuparnos por la velocidad.

Otros días, solo quiero estar solo, y eso también está totalmente bien. La clave es hacer lo que se sienta mejor en el momento.

Deja Ir los “Debería” y Simplemente Corre

Solía pensar que “debería” correr de cierta manera—entrenar para carreras, mejorar mis tiempos, exigirme más. Pero la mejor manera de correr es la que te hace feliz.

Volver a correr como un niño ha cambiado la forma en que veo este deporte. Ya no lo veo como algo que tengo que hacer—es algo que puedo hacer y que mi cuerpo aún puede hacer con la edad.

Si has estado luchando con la motivación, intenta dejar ir las expectativas. Ponte tus zapatillas, sal, y corre como quieras.

Ahí es donde está la alegría.